El reto: aglutinar en un sola imagen un territorio tan extenso, unos 11.000 km2, con un gran degradado de matices culturales, naturales y sociales. Por hacer un breve resumen de todo esto, diremos que el norte es una zona abrupta, con recuerdos de un pasado muy lejano, de unos habitantes que nos dejaron sus huellas en barros ahora fosilizados, de luchas heroicas, de resistencia, de defensa de lo nuestro y al final, de conquista y reconquista, de sudor, de esfuerzo por una tierra que ofrece sus frutos a cambio de duro trabajo.

Aglutinar todo esto en un logotipo fue una tarea difícil, hasta que al final dimos como la solución, las gentes que pueblan estas tierras no las abandonan porque las llevan en el corazón y no entienden vivir lejos de ellas. La rica paleta cromática hace referencia a los distintos rasgos diferenciadores que hay a lo largo de este territorio, bosques, tierras de labor, arcillas, trigo…